Una obra social, un sindicato representan a una comunidad. Aunque no habiten la misma ciudad, todos sus miembros realizan trabajos afines o vinculantes, tienen necesidades similares, comparten una cultura particular.
Resulta sumamente interesante crear programas de promoción de la salud para estas poblaciones, dado que las obras sociales y sindicatos comparten servicios y escenarios propicios para desarrollar programas de bienestar: servicios de asistencia - polideportivos - predios para recreación - espacios culturales- escuelas de formación superior – centros de veraneo.
Cuando se tiene una visión integral de la salud (la salud como un proceso hacia un mayor bienestar físico, psíquico, social y espiritual), los propios espacios de estas instituciones de trabajadores son el soporte físico y humano para los programas.